domingo, 25 de marzo de 2012

Jóvenes ante la llegada de Benedicto XVI a León, Guanajuato (Foto: Staff am)
León, Guanajuato. Para quienes tuvimos la suerte de presenciar directamente el recorrido de Benedicto XVI por las calles de nuestra ciudad, nos suena familiar la frase con la que se intitula este artículo. Es una de las muchas que gritaban y con la que vitoreaban los jóvenes al Vicario de Cristo.
Pero..;¿cómo es posible que un cardenal originario de Baviera, Alemania tenga el arrastre de conformar una valla humana de 600 mil personas en un recorrido de 34 kilómetros? ¿Qué fuerza de voluntad hizo posible que más de 357 mil personas, de acuerdo con datos preliminares del Estado Mayor Presidencial estuvieran más de 12 horas a la intemperie en las instalaciones del Parque Bicentenario en Silao para ser partícipe en la homilía masiva del domingo pasado?
La respuesta la dio el mismo Benedicto en su mensaje de llegada a estas tierras guanajuatenses: “Vengo como mensajero de Fe, Esperanza y Caridad”.
De caridad, al exigirle al gobernante que sea congruente su acción política con su fe. Que recuerde que los recursos públicos que maneja le son prestados; y no caiga en lo que realizó nuestro gobernador Oliva derrochar dinero al por mayor para la construcción del Parque Bicentenario, elevando la cifra de 800 millones a más de 1600 millones de pesos. Dinero que pagaremos todos los guanajuatenses y cuyos documentos de licitaciones y contratos no podremos conocer sino ¡hasta el año 2042 porque fue clasificada como información de alta seguridad para el Estado!
De esperanza, porque si bien es cierto que el Papa no condenó abiertamente los abusos sexuales de menores de edad en nuestro país (casos mexicanos de pederastia clerical que conoce Benedicto desde 1994 o en su defecto el Arzobispo de Léon, José Guadalupe Martín Rábago en la colonia Cementos), en su reunión en Guanajuato capital con niños víctimas de la violencia les dijo “ustedes mis pequeños amigos, no están solos”. Vaya entonces este mensaje de consuelo de un Pastor hacia su rebaño; un mensaje de perdón pero también de coraje para NO permitirlo más. Dictarle un hasta aquí al abusador, sea este un párroco, primo, tío, padrino, hermano o hasta tu propio padre. ¡NO ESTÁS SOLA!
De fe, no obstante que cada día la inseguridad en nuestras calles aumenta, disminuyen las oportunidades laborales, nuestro poder adquisitivo decrece y los tentáculos del narco o de pertenecer a él son tentadores. Por citar un dato, durante el sexenio de Fox, el 7% de los narcos asesinados eran menores de 30 años. En la presente administración de Felipe Calderón, la cifra aumentó a 40%, es decir, ¡cada día son más jóvenes los sicarios que caen en la delincuencia y el narco!
Ante este panorama tan desolador, nos queda la Fe de que estos días sean imborrables para nuestra juventud. Que sean momentos indelebles para que no caigan en las garras de la corrupción, del robo, la delincuencia, la permisividad y la mediocridad. Y que cada vez que se encuentren ante la tentación de la maldad, rememoren lo que en su momento le gritaban al Papa:
“--Que digan los de enfrente, ¿quién es el que manda?
--¡Es el Señor, es el Señor!” (y no olvidar por supuesto)
“--¡ESTA ES LA JUVENTUD DEL PAPA!”

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